Familias españolas con hijos, de 43 años, propietarias que cambian de casa, el perfil más frecuente de compradores de vivienda en la Comunitat Valenciana

Familias españolas con hijos, de 43 años, propietarias que cambian de casa, el perfil más frecuente de compradores de vivienda en la Comunitat Valenciana

El perfil más frecuente de personas que durante 2023 compraron una vivienda con agencias inmobiliarias valencianas fue el de familias con hijos, con una media de casi 43 años, que ya son propietarias, pero quieren cambiar de casa. El 58,3% de compradores de vivienda habitual fueron de origen español frente al 41,25% de personas extranjeras que adquirieron una propiedad para establecer su residencia en la Comunitat. El precio de los inmuebles más demandado se situó en la horquilla entre los 100.000 € y los 200.000 €.  En cuanto al perfil mayoritario de vendedor, el 84,82% es un pequeño propietario con una media de 54,5 años de edad, que pone en venta su vivienda para cambiar de residencia o como consecuencia de la liquidación de una herencia. Estas son las principales conclusiones de la Encuesta sobre personas compradoras y vendedoras de vivienda a través de agencias inmobiliarias durante 2023, realizada por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) y la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (ASICVAL).

Perfil por edad, unidad de convivencia y motivo de compra

El perfil mayoritario de comprador de vivienda no ha variado considerablemente en relación a los datos recogidos en la misma encuesta de 2022. La edad media ha descendido ligeramente de los 43,4 años a los 42,7 años.

Según las inmobiliarias valencianas encuestadas, en 2023, el perfil de familias con hijos (42,31%) continuó siendo el preponderante (frente al 44,36% de 2022). Sin embargo, hubo más parejas sin hijos (36,15% frente al 33,83% de 2022) y menos personas solas (16,92% frente al 19,54% de 2022) que se decidieron a comprar una propiedad. El porcentaje de empresas que adquirió una vivienda fue del 4,61% frente al 2,25% de 2022.

Entre los compradores de vivienda habitual, el 60,82% de los casos fueron propietarios que se mudaron de casa (64,65% en 2022). El pasado año descendió igualmente el número de personas que cambió el alquiler por la compra al pasar del 19,2% en 2022 al 16,49% en 2023. En cambio, en 2023 aumentaron las personas que se emanciparon con la compra de su primera vivienda (22,68% frente al 16,16% de 2022).

Para Nora García Donet, presidenta de ASICVAL, “el comprador de vivienda que acude a las inmobiliarias valencianas sigue siendo alguien que busca una primera residencia”. Pero añade que “lamentablemente, la compra de una vivienda sigue estando restringida a los más jóvenes, a menos que cuenten con ayuda familiar. Con alquileres tan altos resulta imposible que puedan ahorrar para dar una entrada”. Para la presidenta de ASICVAL, medidas como el aval del 20% a través de los créditos ICO, anunciado por el Gobierno, y una previsible bajada de los tipos interés dibujaría un nuevo escenario más favorable para que los colectivos que tienen estabilidad laboral pero no puede ahorrar, puedan acceder a la compra de una vivienda.

Compradores extranjeros que establecen su residencia en España

Los compradores de origen español (58,73%) acapararon las compras de vivienda habitual, aunque aumentaron los compradores extranjeros que adquirieron una vivienda para tal fin (41,25% frente 34,79% de 2022). Entre estos destacan, sobre todo, el 29,94% de compradores de origen extracomunitario (29,94%) frente al 11,31% de compradores de la UE.

Nora García afirma que “la Comunitat Valenciana siempre ha sido un lugar muy atractivo para vivir entre la población extranjera y en los últimos años ha ganado todavía más popularidad, lo cual está atrayendo a compradores foráneos”.

Viviendas entre menos de 100.000 € y 200.000 €

Según las inmobiliarias valencianas, las viviendas de entre 100.000 y 150.000 € continuaron siendo las más demandadas por los compradores (33%) en 2023. Le siguieron las que se sitúan entre 150.000 € y 200.000 € (22%), las de menos de 100.000 € (20%) y las situadas entre los 200.000 y los 250.000 € (10%). Las propiedades entre 250.000 y 350.000 € supusieron el 8% de las peticiones mientras que las que sobrepasaron los 350.000 € se elevaron al 7%.

Pequeños propietarios que venden por cambio de residencia o liquidación de herencia

En cuanto al perfil más frecuente de vendedor de vivienda a través de inmobiliarias valencianas, el 84,82% son pequeños propietarios que poseen entre 1-2 inmuebles. El 6,24% son grandes tenedores con 10 inmuebles en propiedad o más, otro 6,24% son entidades bancarias y el 2,67% son promotoras de obra nueva.

La media de edad se sitúa en los 54,5 años, siendo el segmento mayoritario personas de entre 50 y 60 años (55%), seguido del 21% que tiene entre 40 y 50 años, y el 15% que tiene entre 60 y 70 años. El 5% tiene entre 70 y 80 años y el 4%, entre 20 y 40 años.

En el 28,41% de los casos, el motivo de venta es el cambio de primera residencia mientras que el 29,97% vende para liquidar una herencia, el 15,33% a causa de un divorcio o separación, el 10,79% por necesidad económica, el 9,65% para recuperar la inversión realizada al adquirir una propiedad, y el 6,81% por cambio de segunda residencia.

La procedencia del stock de viviendas en venta que ofertan las inmobiliarias procede en el 28,89% de los casos, respectivamente, de liquidaciones de herencia y de cambios de residencia. El 22,93% son segundas residencias, el 10,54% son inmuebles que antes estaban alquilados, el 3,21% son de promotoras, el 2,75% pertenecen a fondos de inversión, el 1,83% proceden de ejecuciones hipotecarias y el 0,91% son propiedades de grandes tenedores.

Nora García reivindica que “tal y como hemos trasladado a la Administración, la realidad con la que trabajamos las agencias inmobiliarias y que es la mayoría del mercado responde a pequeños propietarios que venden por necesidad, ya sea de cambio de residencia, de ingresos o por una situación personal. Es muy distinta a la de grandes tenedores o fondos de inversión, por lo que las políticas de vivienda deben tener en cuenta esta casuística y no penalizarles injustamente”.