13 Ene La mirada experta: Ana Luego, presidenta de AMPSI
- ¿Hay igualdad en las agencias inmobiliarias?
El sector inmobiliario ha experimentado una incorporación masiva de mujeres desde la crisis de 2007. A partir de ese momento, muchas profesionales encontraron en este sector una oportunidad real de desarrollo, conciliación y crecimiento económico. Hoy, aproximadamente un 68 % de los puestos de asesoras inmobiliarias, coordinación o actividades relacionadas con la gestión de espacios, la atención al cliente o el home staging están desempeñados por mujeres.
Sin embargo, esa presencia no se traduce todavía en un acceso equitativo a los puestos de dirección, liderazgo o toma de decisiones estratégicas. A nivel nacional, solo alrededor del 8 % de las mujeres alcanzan posiciones de CEO, lo que demuestra que seguimos teniendo una gran brecha en los niveles ejecutivos.
Y si ampliamos la mirada al contexto internacional, los datos de Naciones Unidas Mujeres son aún más contundentes: para lograr una representación igualitaria de mujeres y hombres en cargos de poder y liderazgo en el mercado laboral, se estima que, a este ritmo, harán falta cerca de 140 años.
Como sociedad, debemos acelerar el cambio y asumir la igualdad como una responsabilidad colectiva inaplazable. En AMPSI trabajamos para que esta transformación sea real, estructural y visible dentro del sector inmobiliario.
- ¿Por qué es necesaria una asociación de mujeres inmobiliarias?
Somos necesarias porque representamos la voz, la experiencia y la profesionalidad de las mujeres que cada día trabajamos en el sector para dignificarlo y profesionalizarlo.
AMPSI es la mayor asociación de mujeres profesionales del sector inmobiliario en España y en Europa. Nuestro propósito es claro: poner en valor el talento, la formación y el liderazgo con propósito en todas las áreas de intermediación, gestión y dirección inmobiliaria.
Desde AMPSI impulsamos alianzas institucionales, redes de cooperación y programas transversales que fortalecen nuestra posición en todos los foros donde se toman decisiones que afectan al sector. Estas alianzas amplían nuestro alcance y refuerzan la presencia de las mujeres en los espacios de decisión.
Nuestra labor se centra en dos ejes fundamentales: profesionalizar el sector —combatiendo el intrusismo y garantizando la ética y la formación—, e impulsar la igualdad real de oportunidades, un reto estructural que aún requiere compromiso y visión a largo plazo.
Esta es nuestra esencia. Somos una asociación comprometida, sólida y en crecimiento; unimos a mujeres con una misma visión y un propósito común: construir un sector más equilibrado, transparente y plenamente integrado a través del talento femenino.
- ¿Las mujeres que ejercen su profesión en el sector inmobiliario sufren discriminación de género?
Afortunadamente, en lo que respecta a la relación con nuestros iguales, los hombres, ese problema prácticamente está erradicado; el sector inmobiliario se caracteriza por ser un entorno unido, profesional y con un fuerte sentido de colaboración.
Donde sí se observa una brecha más evidente es a partir de los mandos intermedios hacia los puestos directivos. Mientras que en las etapas iniciales los índices de igualdad son razonablemente equilibrados, al llegar a niveles de dirección o alta responsabilidad, el acceso de las mujeres se complica. No siempre existe una voluntad real de abrir esos espacios, especialmente en empresas medianas o pequeñas, donde aún no se aplican las cuotas de representación que la ley exige a las grandes corporaciones.
En ocasiones, los sesgos de género provienen de personas externas al sector, que continúan asociando determinadas funciones o decisiones a perfiles masculinos. No obstante, dentro del propio ámbito inmobiliario, el respeto, la cooperación y la profesionalidad son la norma general.
Desde AMPSI trabajamos activamente para romper los estereotipos, las barreras invisibles y los techos de cristal que, en muchas ocasiones, limitan más nuestra mentalidad que nuestras capacidades. El objetivo es avanzar hacia un modelo de carrera profesional que no esté condicionado por sesgos de género, sino por la preparación, la competencia y el mérito profesional de cada persona.
- ¿Hay algo que caracterice a las mujeres que deciden dedicarse a la profesión inmobiliaria?
Si tuviéramos que definir con una sola palabra lo que nos distingue a las mujeres que elegimos esta profesión, sería resiliencia. Trabajamos en un sector exigente, cambiante y profundamente emocional, donde las operaciones pueden transformarse en cuestión de horas. Esa capacidad de mantener el equilibrio, de adaptarnos y volver a empezar, forma parte de nuestra naturaleza profesional.
Para ejercer esta profesión con excelencia se requiere una gran capacidad de comunicación, empatía y gestión integral de los procesos inmobiliarios. En la mayoría de los casos, solo existe un asesor que representa al propietario, aunque poco a poco —gracias a la evolución del mercado— empiezan a consolidarse figuras que representan al comprador. Cada operación se convierte así en un ejercicio de precisión, equilibrio y estrategia.
Las mujeres traemos de serie —por nuestra constitución biológica y genética— una sensibilidad emocional que nos permite conectar, comprender y acompañar de una forma única. No solo entendemos las emociones: las vivimos y gestionamos con una profundidad que aporta confianza, cercanía y equilibrio en momentos de decisión.
Esa capacidad innata, unida a la formación y la visión estratégica que nos caracteriza, nos convierte en profesionales completas: resolutivas, empáticas y orientadas al logro. Sabemos equilibrar la emoción y la razón, transformando cada proceso inmobiliario en una experiencia humana y profesional que genera resultados y confianza duradera.
- ¿Cuáles son los retos de AMPSI?
Nuestros retos se articulan en cuatro grandes ejes: igualdad, profesionalización, visibilidad y relevo generacional.
En primer lugar, la igualdad real de oportunidades es el pilar sobre el que construimos todo lo demás. La brecha del talento debe cerrarse de forma decidida y urgente; no podemos esperar a que lo haga la sociedad. Nos corresponde a nosotras impulsar ese cambio, por respeto a nuestras ancestras, por respeto a nosotras mismas y por respeto a las generaciones que nos recordarán.
En segundo lugar, impulsamos la profesionalización del sector, combatiendo el intrusismo y garantizando que la intermediación inmobiliaria se ejerza con ética, formación y responsabilidad. Apostamos por la capacitación continua como base del progreso y la confianza social en nuestra labor.
En tercer lugar, reforzamos nuestra visibilidad e influencia institucional, participando activamente en todos los foros donde se define el futuro del sector. Desde AMPSI promovemos alianzas con instituciones públicas, privadas y académicas para consolidar un liderazgo femenino fuerte, innovador y sostenible.
Y finalmente, trabajamos por el relevo generacional, atrayendo nuevas profesionales que garanticen la continuidad y adaptación del sector a los nuevos modelos de mercado. Todo ello con una visión compartida: construir un entorno inmobiliario más justo, profesional y sostenible, donde la cooperación, la ética y el liderazgo femenino sean la base del cambio.
- ¿Qué diagnóstico hacemos de la situación actual del mercado de la vivienda en España?
El principal problema del mercado de la vivienda en España es la sobrecarga fiscal que soporta el sector. Las administraciones públicas son, sin duda, quienes más beneficios obtienen de cada compraventa, mientras que los verdaderos protagonistas —propietarios, compradores y profesionales— asumimos los mayores riesgos. Resulta incoherente que se nos califique de especuladores cuando son precisamente las instituciones quienes obtienen la mayor parte del beneficio económico de cada operación. Con una mínima parte de esa recaudación reinvertida en innovación, rehabilitación y acceso a la vivienda, el impacto social sería extraordinario.
El segundo gran obstáculo es la escasez de suelo finalista y la lentitud administrativa, que encarecen los costes, retrasan proyectos y reducen drásticamente la oferta de vivienda. A ello se suma una excesiva fragmentación normativa entre comunidades y ayuntamientos, que genera inseguridad jurídica y desincentiva la inversión.
También debemos señalar la falta de una política pública de vivienda estable y coherente. Cada legislatura parte de cero, sin continuidad en las estrategias, y eso impide consolidar un parque de vivienda asequible y sostenible. Es necesario un pacto de Estado en materia de vivienda, con objetivos comunes y una hoja de ruta que trascienda los ciclos políticos.
Por último, identificamos la ausencia de una planificación estratégica a medio y largo plazo que integre los nuevos modelos residenciales y las necesidades sociales reales. El sector requiere coordinación, diálogo y seguridad jurídica para responder con eficacia al derecho básico de acceder a una vivienda digna.
Desde AMPSI, defendemos una visión global, ética y sostenible del mercado inmobiliario, en la que el acceso a la vivienda se aborde como un compromiso conjunto entre sociedad, instituciones y profesionales. Solo desde esa cooperación podremos construir un modelo equilibrado, transparente y adaptado a las nuevas realidades económicas y demográficas del país, sin tener en cuenta la marca del Gobierno que gobernase, porque el bienestar social está por encima de las diferentes marcas de los distintos partidos políticos.
- ¿Cuál debe ser el papel de las inmobiliarias a la hora de buscar una solución al problema de la vivienda?
Las inmobiliarias somos una parte fundamental en la búsqueda de soluciones reales al problema de la vivienda. No podemos quedar al margen de las decisiones que afectan directamente al mercado, porque somos quienes conocemos la realidad de la calle, escuchamos a las familias, interpretamos las necesidades sociales y observamos cada día los efectos de las políticas que se aprueban desde los despachos.
Bajo ninguna circunstancia puede excluirse al sector inmobiliario del diálogo con los responsables políticos. Nosotras sabemos lo que ocurre en el terreno, conocemos los verdaderos obstáculos que impiden que la vivienda sea accesible, y aportamos una visión técnica, profesional y humana imprescindible para diseñar medidas efectivas.
La reciente Ley de Vivienda no ha contribuido a generar confianza; por el contrario, ha provocado una ruptura del equilibrio entre propietarios, arrendatarios y profesionales, trasladando responsabilidades que no corresponden a los ciudadanos. Se ha debilitado el clima de seguridad jurídica y se ha frenado la inversión, con graves consecuencias sociales y económicas.
Los gobiernos deben asumir su parte de responsabilidad corporativa y social, incluyendo las herencias de los gobiernos anteriores. Gobernar implica continuidad, compromiso y visión de Estado, no decisiones coyunturales dictadas por intereses partidistas.
Desde AMPSI defendemos un modelo ético, profesional y cooperativo, donde las inmobiliarias seamos reconocidas como agentes de cambio, interlocutores válidos y parte activa en la construcción de soluciones sostenibles. Solo así lograremos recuperar la confianza perdida y avanzar hacia un mercado de vivienda equilibrado, justo y estable.
- ¿Qué propone AMPSI para reivindicar el valor de los y las agentes de intermediación inmobiliaria?
Desde AMPSI consideramos urgente y absolutamente imprescindible la profesionalización del sector inmobiliario. Exigimos la creación inmediata de un título oficial reconocido dentro del sistema educativo que regule y dignifique nuestra profesión, garantizando una formación sólida, ética y actualizada. Es fundamental que cualquier niño o niña pueda aspirar a ser agente o asesor inmobiliario del mismo modo que hoy aspira a ser médico, ingeniero o abogado.
La sociedad lo necesita y la falta de regulación está generando un daño estructural profundo. Trabajamos con el bien de mayor valor de las familias —la vivienda—, y, sin embargo, seguimos sin un marco profesional que nos proteja ni a nosotras ni a los ciudadanos. Esa ausencia de regulación nos convierte en un boomerang político: mientras no exista un marco legal que nos respalde, los gobiernos pueden responsabilizarnos de los fallos del sistema con absoluta impunidad. Pero cuando la profesión esté regulada y reconocida, deberán actuar con respeto y responsabilidad, porque estaremos amparadas por la ley y por nuestro propio código profesional.
Desde AMPSI reivindicamos con firmeza el papel esencial que desempeñamos las y los agentes inmobiliarios. Asumimos responsabilidades jurídicas, económicas y humanas, garantizando seguridad y confianza en cada operación. Defendemos la creación de un marco ético y profesional común, con formación obligatoria, certificación y responsabilidad civil, que devuelva estabilidad al sector, credibilidad a la profesión y el respeto institucional que merecemos. Profesionalizar el sector no es un privilegio: es una necesidad social y un deber de Estado.
Yo, personalmente, exijo el respeto que nos merecemos como profesión. Exijo que no se nos maltrate en los medios de comunicación. Exijo que, bajo ninguna circunstancia, sigan utilizándonos como pantalla electoral ni como reclamo para sus graneros de votos. La vivienda, que es el bien prioritario de cualquier familia, es demasiado importante para jugar con ella políticamente.
- ¿Cómo puede colaborar AMPSI con otras organizaciones del sector como ASICVAL?
Desde AMPSI creemos firmemente en la unidad del sector inmobiliario como base para transformar su futuro. La colaboración con organizaciones como ASICVAL es imprescindible para reforzar nuestra voz colectiva y defender, desde la unión, los valores que nos representan: profesionalidad, dignidad y transparencia.
Tenemos que luchar cada día por profesionalizar la actividad, dignificar la profesión y desmontar el falso discurso que nos tilda de especuladores. El verdadero problema del mercado no está en las inmobiliarias, sino en la sobrecarga fiscal que soporta la vivienda. La inmensa mayoría del coste se lo llevan las administraciones públicas, que son quienes realmente hacen negocio con el mercado inmobiliario. Ya está bien de culpabilizar a quienes trabajamos para dar soluciones reales a las personas.
Nosotras no nos lucramos de las necesidades ajenas: acompañamos a familias que buscan mejorar su calidad de vida o resolver momentos críticos —divorcios, herencias, pérdidas o nuevas etapas vitales—. Nuestro trabajo consiste en ayudar, orientar y garantizar seguridad jurídica y emocional.
Por eso, desde AMPSI instamos a los poderes públicos a dejar de calificarnos como especuladores. Lo que reclamamos es respeto, reconocimiento y diálogo, porque solo desde la colaboración institucional entre asociaciones como AMPSI y ASICVAL podremos construir un sector unido, ético y sostenible, capaz de generar confianza social y progreso económico real.
- ¿Hacia dónde tiende el futuro de las inmobiliarias?
El mercado se ha globalizado a una velocidad sin precedentes. Hoy, miles de operaciones se cierran entre países distintos, y ya es habitual adquirir propiedades sin haberlas visitado físicamente. Este nuevo contexto nos obliga a redefinir la relación con el cliente y a diseñar servicios cada vez más especializados, seguros y personalizados, capaces de responder a las necesidades reales de las personas en un entorno completamente digital.
Pero ningún avance tecnológico será sostenible si no se garantiza la seguridad jurídica. Es imprescindible recuperar el equilibrio normativo que siempre ha sido la base de la confianza del mercado. Los propietarios y los compradores, que hoy soportan una carga política y fiscal desproporcionada, necesitan un marco estable que los proteja, y los profesionales inmobiliarios necesitamos operar dentro de una regulación clara y coherente, que aporte certidumbre y transparencia a todas las partes.
Desde AMPSI defendemos un modelo de futuro donde la innovación tecnológica y la ética profesional caminen de la mano. Apostamos por un sector que combine la precisión de los datos con la humanidad de la asesoría cercana; que incorpore la inteligencia artificial y el Big Data en todos los procesos para anticipar necesidades y optimizar resultados; y que utilice la digitalización como herramienta de progreso, no como sustituto de la profesionalidad.
El futuro de las inmobiliarias no se limita a adaptarse: consiste en liderar el cambio. Y desde AMPSI ya lo estamos haciendo, impulsando una nueva cultura inmobiliaria donde la formación, la tecnología y la seguridad jurídica sean los tres pilares que garanticen el crecimiento sostenible del sector y devuelvan la confianza a toda la sociedad.